Declarando la Palabra de Verdad

 
 

"Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús"
Hechos 8:35
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Nuestra fe I

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Enviado el 16-oct-2010 a las 23:40 por gamalielII
Etiquetas Teológico

Nuestra fe cristiana implica mucho más de lo que la mente humana puede discernir por sí sola. Desde su mismo origen tiene implicaciones profundas, pues ella no es el producto de un pensamiento o una filosofía, ni mucho menos una imposición caprichosa de algún líder superdotado de inteligencia. El origen de nuestra fe proviene del mismo Dios quien la reparte a cada individuo por medida (Romanos 12:3). La palabra repartir en este versículo, tiene la connotación de revelación, pues la fe comienza con una revelación: Dios que se revela a sí mismo a los hombres, y toda revelación de Dios contiene implícita una comisión.
Cada vez que Dios se revela a algún ser humano espera de éste una respuesta, si la respuesta es desfavorable o negativa, esto es incredulidad o duda. Si la respuesta humana es favorable o positiva, esto es fe. De este modo podemos decir que el conocimiento que tiene el cristiano acerca de Dios, “no se lo reveló carne ni sangre”, en ese sentido es válida la expresión del Señor: “Bienaventurado eres”. Pero esta revelación implica exigencias muy grandes y únicas; grandes por lo sublime de sus dimensiones espirituales, y únicas porque ninguna otra religión plantea exigencias semejantes.
Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame” (mateo 16:24). Por lo que se ve en este manifiesto, el Maestro no obliga a nadie a seguirle, pero si Él se te ha revelado a través de la gracia, y decides obedecerle, debes tomar tu cruz, negarte a ti mismo e ir en pos de Él.
La religión se define como la búsqueda de Dios por el hombre, búsqueda que en la mayoría de los casos termina en callejones sin salida. En el cristianismo la búsqueda es recíproca: el hombre busca a Dios y Dios busca al hombre. Y cuando se da el encuentro entre Dios y el hombre por medio de la divina y gloriosa revelación, y éste se rinde obedientemente ante la presencia del Supremo Creador, se produce una experiencia extraordinaria e indescriptible, lo que bíblicamente conocemos como el nuevo nacimiento. Esta experiencia consiste en la unión espiritual del hombre con Dios, y de Dios con el hombre.
Dios que es vida y el autor de la vida, después de formar al hombre del polvo de la tierra, “sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Ese soplo de Dios fue el soplo de la vida, el soplo del Espíritu, lo que mantenía al hombre unido a Dios, unido a la vida. Pero la advertencia de Dios al hombre fue: “No peques, porque el día que peques morirás”, la palabra muerte tiene la connotación de separación. Al introducirse el pecado en la vida humana se produjo la lamentable separación entre Dios y el hombre, desde entonces la raza humana sin Cristo, está muerta en delitos y pecados. De allí el inapelable dictamen de Jesús: “Tienes que nacer de nuevo”. El nuevo nacimiento es entonces la reunión del hombre con Dios. Es cuando Dios en la persona del Espíritu Santo viene a morar en el espíritu humano, y comienza la regeneración. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2ª Corintios 5:17).
Si embargo, el nuevo nacimiento es sólo el principio de nuestra fe cristiana. Aunque conviene señalar, como lo dice el apóstol Pablo que “no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16). La iniciativa de nuestra redención depende únicamente de Dios, nosotros no podemos en manera alguna venir a Él si Él no nos atrae, si Él no nos llama, si Él no se nos revela. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8). Por nosotros mismos no podemos hacer obras meritorias para obtener la gracia de la redención, porque la condición humana dista mucho de la naturaleza y de las exigencias de Dios a causa del pecado.
Antes de nacer de nuevo, el hombre vive totalmente alejado de Dios. Todas sus facultades y capacidades están contaminadas por el pecado. Su mente reprobada (Romanos 1:28), su conciencia cauterizada (1ª Timoteo 4:1), su corazón entenebrecido (Romanos 1:21) y su alma y espíritu corrompidos. De modo que cuando llaga Dios a la vida humana, es cuando apenas comienza su obra de regeneración y ésta es un proceso que dura toda la vida, mientras el cristiano esté en la tierra, Dios estará obrando en su vida. Por una parte, es evidente que Él puede santificar al hombre en un segundo, pero por otra parte, el hombre en su libre albedrío retraza el proceso de Dios en su vida. La plenitud de la medida de perfección a la cual Dios quiere llevarnos es “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13). Pero este es un proceso que puede durar toda una vida. Y Dios tiene suficiente amor y suficiente paciencia para bregar con nuestras vidas hasta el final. Refiriéndose a esta hermosa realidad el apóstol Pablo dice: “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).
¿Cuál es la medida de la estatura de la plenitud de Cristo? “Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír” (Hebreos 5:11). Prioritariamente, conviene que comprendamos que el Cristo al que se refiere el apóstol Pablo, es el Cristo resucitado, vivo y activo. No es el Cristo histórico que anduvo por las calles polvorientas de Galilea, sino el Cristo contemporáneo, aquel al cual el Padre “exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en su nombre se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9 – 11). A la medida de la estatura de la plenitud del Cristo vivo, glorioso, poderoso y victorioso es que Dios quiere transformarnos.
Con el propósito de que podamos comprender las implicaciones de nuestra fe cristiana, les invito a seguirme en un estudio detallado sobre la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. No pretendo poseer una profunda erudición en la materia, más que todo quiero referirme a mis propias experiencias, experiencias que a lo largo de los años me han enseñado que debo correr con paciencia la carrera que tengo por delante, poniendo los ojos en Jesús el Autor y Consumador de la fe. “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo” (Filipenses 3:12). Lógicamente, toda mi argumentación tiene que encontrar su basamento legal en nuestra única regla infalible de fe y conducta, la Biblia que es “la Palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2ª Pedro 1:19).
El deseo de mi corazón y mi oración a Dios por mis amados lectores y por mí, es para que podamos ser edificados en nuestra santísima fe.
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Comentarios

  1. Viejo comentario
    Hola querido gamalielII, bendiciones que bueno este tema que ha publicado en su blog.
    mi hermano yo trabajo con jovenes de mi iglesia y me gustaria contar con su ayuda enviandome temas para trbajar con los jovenes que Dios a permitido dirijir.
    bendiciones
    Enviado el 17-oct-2010 a las 00:32 por caripe caripe está fuera de línea ¡Visita su Blog!
  2. Viejo comentario
    Muchas vese vienen a nuestras vidas problemas o sircustancia que nos quieren apartar del plan de Dios o quiere desubicarnos de nuestra fe en el señor jesus. pero es hay cuando Dios permite perfecionar y afirmar nuestro crecimiento, para asi despues de la pruebas desatar una uncion mayor y un reto grande que solo tu que has vencido la proba puedes lograr. Bendicion gamalielII muy bueno tu reflexion de la feI espero que Dios te llene de gracia y bendicion
    Enviado el 21-oct-2010 a las 12:15 por caripe caripe está fuera de línea ¡Visita su Blog!
  3. Viejo comentario
    hola bendiciones!!!!
    esta muy bueno su tema!!! asi es!!! pero cuando los prioblemas bienen es cuando tenemos que poner aprueba nuestra fe!!! aveces somos como los aguiluchos bajamos por que estamos cansado de tanto luchar, pero cuando el aguila comienza a saber lo que el Es!!! comienza a remontarse en las alturas!!! no somos perfectos!!! pero vamos camino a el!!!!!
    Enviado el 05-nov-2010 a las 14:37 por eliasII eliasII está fuera de línea ¡Visita su Blog!
  4. Viejo comentario

    bendiciones

    gracias por este tema es sumamente importante entender como debe y tiene q ser el nacimiento en Cristo, y el reencuentro con el padre, q se perdio por el pecado. me gusto mucho como lo explico hermano gracias por compartir algo tan hermoso.
    Enviado el 19-sep-2011 a las 09:19 por montselopez montselopez está fuera de línea ¡Visita su Blog!
 

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