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		<title>Foros Cristianos Evangélicos Ekklesia Viva - Blogs - Acerca de dudas, certezas y reflexiones. por Quim</title>
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		<description>Foro cristiano Evangélico y Chat: comunidad virtual para todos los cristianos evangélicos de habla hispana. Encuentra amigos cristianos aquí y debate sobre temas de vida cristiana y doctrina bíblica. Música cristiana, videos, descargas y más.</description>
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			<title>Foros Cristianos Evangélicos Ekklesia Viva - Blogs - Acerca de dudas, certezas y reflexiones. por Quim</title>
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			<title>Amor?</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1142</link>
			<pubDate>Fri, 25 Jul 2025 18:42:54 GMT</pubDate>
			<description>Gálatas 5:17 
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Gálatas 5:17<br />
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.<br />
<br />
<br />
Como hijos de amor de un Dios de amor, tenemos el deber y al mismo tiempo la responsabilidad, de amar.<br />
<br />
Pero si quieres ser efectivo, si quieres ser relevante en esto del amor, sepas que es posible que llegue el momento (más que posible) en el que tengas que estar dispuesto a tragar más sapos de los que existan en la más grande de todas las charcas de la Tierra. Vas a tener que lidiar con cosas que no te gustarán. <br />
<br />
Si quieres ser efectivo, si quieres ser relevante en esto del amor, vas a tener que dar tu brazo a torcer tantas y tantas veces, en tantas y tantas situaciones, que van a llegar momentos en los que te va a parecer insoportable, de tanto que va a costar el torcimiento.<br />
<br />
Así será: Habrá momentos en los que verás todo claramente, como a plena luz del día y el entusiasmo**y las ganas de seguir se multiplicarán y sonreirás, y momentos en los que vas a decir basta, que ya está bien de agachar las orejas, ya está bien de hacer el idiota, que la situación no cambia.<br />
Momentos en los que nubes negras van a cubrir tus pensamientos y van a desaparecer tus ganas y tu entusiasmo. <br />
En esos momentos no vas a sonreír mucho, no.<br />
<br />
Y así, sucediéndose el día y la noche, puede que mires la situación y veas que han pasado años. <br />
Vendrán pensamientos que intentarán convencerte de que ya te da igual, que después de tanto esperar, ahora ya no quieres que la situación cambie. Que se pudra.<br />
Tendrás que decidir qué es lo que quieres hacer. No puedes seguir así, fluctuando entre el día y la noche. No es sano.<br />
<br />
Consejo que no me has pedido:<br />
Nunca tomes decisiones de noche, cuando está oscuro.<br />
Supongo que se entiende.<br />
<br />
<br />
El orgullo dice basta.<br />
El orgullo espera resultados, que para eso se mantiene pacientemente al margen. Por eso, en un ejercicio de generosidad, en un alarde de magnanimidad, incluso, no reclama sus bien merecidos derechos.<br />
Pero si no se ven resultados cuando él considera que deben darse, el orgullo salta, grita, exige. Se enfurruña como un niño caprichoso y malcriado.<br />
No está dispuesto a pasar por lo mismo una y otra vez. Está dispuesto, eso sí, a romperlo todo, a acabar con todo, a destruir, quemar, arrasar. No va a tolerar una espera indefinida. Ni mucho menos.<br />
<br />
Y ahí lo tienes.<br />
El amor no te promete que vaya a cambiar la situación. Nunca ha prometido tal cosa. Además, el amor no está aquí, no está en tí, para cambiar situaciones, para cambiar a los demás.<br />
El amor es inclusivo, no distingue entre el tú y el yo. Para el amor todo es un continuo nosotros.<br />
Nunca busques en el amor ni a un cómplice ni a un aliado cuando presentes una queja. No esperes una resolución favorable. Para eso necesitas un juez, y el cometido del amor no es juzgar. No se le da bien.<br />
<br />
El amor se te ha presentado, se te ha ofrecido, está en tu interior, pero no para cambiar una situación que te incomoda, no para cambiar a las demás personas y asi, hacerte la vida más fácil, más llevadera. <br />
Está en tu interior para cambiarte a tí.<br />
Por eso pasas una y otra vez por lo mismo. <br />
Es un proceso tuyo, interno, íntimo, en el que has de esforzarte en superar situaciones hasta que llega el momento en el que las superas sin necesidad de esfuerzo.<br />
El amor exige muerte.<br />
Muerte del ego. <br />
El amor es entrega total, sin dejar nada en el tintero. Absoluta y total rendición. Un abandono consciente, manso, obediente y confiado.<br />
Y ahí tú eres el que cambia. <br />
El único cambio que precisas.<br />
<br />
Si el amor existiera para cambiar las situaciones a tu alrededor y así hacerte la vida más fácil, el amor no estaría trabajando eficazmente.<br />
Prefiere dar el el punto exacto, siendo lo más eficaz posible y cambiarte a tí, haciéndote un experto en manejar las situaciones de tu alrededor y en hacer la vida más fácil a los demás.<br />
Un experto en construir grandes cosas, a costa de grandes esfuerzos.<br />
<br />
Puede que no sea la más fácil de las vidas, pero una de las más plenas... Eso seguro.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>¿Se puede perder la salvación?</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1141</link>
			<pubDate>Tue, 17 Jun 2025 12:38:20 GMT</pubDate>
			<description>¿Se puede perder la salvación? 
¿Se puede perder la salvación?  
¿Se puede perder la salvación?  
 
Últimamente he estado recibiendo información...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>¿Se puede perder la salvación?<br />
¿Se puede perder la salvación? <br />
¿Se puede perder la salvación? <br />
<br />
Últimamente he estado recibiendo información acerca de gente hablando de este tema. Como loros, repitiendo la pregunta y, como loros, repitiendo las respuestas.<br />
Calvinistas y arminianos, cada cual con sus argumentos sólidamente respaldados por textos bíblicos, como debe ser.<br />
Y me dirás: ¿Puede una misma fuente ofrecer base sólida para respaldar posturas antagónicas?<br />
Amigo, para aquél que escudriña la Palabra, no hay tarea imposible.<br />
<br />
<br />
Apasionante, la cuestión.<br />
Pero me pregunto, ¿de qué me sirve a mí saber si la salvación puede o no puede perderse?<br />
¿Para qué necesito saberlo?<br />
Si se pierde, ¿Hará eso que ande con más cuidado por la vida? ¿Hará de mí, el temor a perder mi salvación, una persona más piadosa? ¿Una relación basada en el miedo?<br />
<br />
Si no se pierde, ¿Hará eso de mí una persona con la moral fluctuante, abusando de la Gracia?<br />
¿Una relación basada en la ingratitud?<br />
<br />
No sé para que quieren saber si la salvación puede o no perderse. Manera mas idiota de dividir el cuerpo...<br />
<br />
<br />
La salvación es un regalo. Un regalo que, por cierto, costó muchísimo, si es que el costo pudiera cuantificarse.<br />
Un regalo cuya entrega estremeció los cielos, entristeció a Dios Padre y atemorizó al Hijo, pero dió esperanza a la humanidad.<br />
Una humanidad perdida, sucia, vil, podrida, un humanidad que no merecía tal sacrificio. Pero se dió.<br />
<br />
¿De verdad es necesario dilucidar si ese regalo puede perderse?<br />
No me importa. <br />
<br />
Discutir acerca de quien tiene razón de los dos, incluso en el caso de que llegara a una conclusión cierta, no me resuelve la vida. <br />
<br />
Es tan pero tan grande ese regalo, implica tanto, representa un tan grande amor, que lo único que puedo hacer es vivir intentando, sé que infructuosamente, imitar ese nivel de entrega.<br />
No sé si se puede perder la salvación, o no. Lo que si sé es que vivo consciente de ella y de lo que implica, de lo que alcanza y así, alegrándome por tenerla, agradeciendo a Quién me la procuró, es difícil que la descuide, que la pierda. <br />
Una relación basada en el amor.<br />
<br />
No sé si se puede perder la salvación, o no. <br />
Lo que estoy seguro de que sí puede perderse es el tiempo.<br />
Con cuestiones como esta, por ejemplo.<br />
<br />
Dejadme vivir agradeciendo por la mil veces comprobada presencia del Espíritu Santo en mi vida.<br />
Lo demás lo dejo para los maestros, los eruditos, los estudiosos, los guardianes de la fe. <br />
Me declaro incapaz.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>De mi dualidad.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1126</link>
			<pubDate>Thu, 03 Jun 2021 19:47:29 GMT</pubDate>
			<description>El jueves me robaron el móvil.  la suerte. Me ha tocado. Que le vamos a hacer... 
 
Enseguida pensé: tengo que ir a bloquear ese movil, no sea que al...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>El jueves me robaron el móvil.  la suerte. Me ha tocado. Que le vamos a hacer...<br />
<br />
Enseguida pensé: tengo que ir a bloquear ese movil, no sea que al tipo le dé por llamar a Singapur, o hacer alguna trastada con mi número...<br />
Me monte en el coche y me fui a la tienda de los móviles.<br />
<br />
Durante el trayecto me puse a bendecir al ladrón en voz alta y, ya puestos, pensé que tal vez viendo alguno de los devocionales que tengo en la memoria del teléfono, o que tenía, más bien, el Señor tocara su corazón.<br />
<br />
Que espiritual, ¿verdad?<br />
Bueno, la realidad es que durante el trayecto miré por el retrovisor y vi la cara de tonto que se me había quedado. Empecé a digerir un poco el asunto, la cantidad de documentos e información que tenía guardada en la memoria del telefono y me entró una cosa... La deportividad salió por la ventana. Lo que me entró lo definiría como... Estrangularlo. Agarrarlo fuerte del cuello y apretar. Apretar mucho.<br />
Ahí, en el coche, estaban dos Quim. Uno que  quería cometer un &quot;ladroncídio&quot; y otro que sabía  Romanos 12:21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. <br />
<br />
 Es normal sentirse agraviado, ofendido o engañado. La cuestión es qué hacer con esos sentimientos, sentimientos que vienen a hacernos mal. En esos momentos de dualidad, donde la carne y el espíritu luchan para conseguir el control, se ve quienes somos realmente.<br />
<br />
Doy gracias a Dios porque, aun y pasando momentáneamente por un acaloramiento de mi yo natural, soy capaz de hacer valer mi posición, pasar por alto la ofensa y pronunciar palabras de bien, que eso es bendecir. Así venzo en mi interior al mal, con el bien que pronuncio.<br />
<br />
Y también le doy gracias porque seguro que a vosotros os pasa lo mismo.<br />
<br />
Me despido con un consejo: vigilad el móvil.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>De los cambios</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1121</link>
			<pubDate>Wed, 03 Feb 2021 17:15:28 GMT</pubDate>
			<description>Lucas 8:15 
Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia. 
...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Lucas 8:15<br />
Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.<br />
<br />
Perseverar significa mantenerse firme y constante en una forma de actuar.<br />
<br />
<br />
Esta aportación nació hace unas semanas, después de una conversación que tuve vía WhatsApp con una persona.<br />
<br />
Estuvimos hablando acerca de cambios y, mientras hablábamos, vino a mi una convicción acerca de ese asunto, ¿quizás el Espíritu Santo?, convicción que derivó en una reflexión que derivó en esto que voy a compartir con vosotros.<br />
<br />
El mundo necesita cambiar. La iglesia necesita cambiar. Tú necesitas cambiar. Yo necesito cambiar. Y todo cambio pasa por uno mismo, primeramente. Es imposible que las circunstancias a tu alrededor, sean cuales sean cambien, si no se produce antes un cambio significativo en tí.<br />
<br />
Pero hay veces que uno se cansa de luchar sin ver resultados. ¿Solo me pasa a mi? <br />
Y cuando te cansas puede que dejes de luchar, como hice yo. En esa conversación reconocí que había dejado de luchar, porque no veía resultados.<br />
<br />
Mientras hablábamos me di cuenta del error.<br />
<br />
Una vez un predicador fue a un pueblo, se detuvo en medio de la plaza y empezó a predicar. Los habitantes fueron llegando para oír a ese forastero que hablaba en medio de la plaza, pero al poco rato empezaron a marcharse hasta dejarlo solo. El predicador siguió predicando con más ahínco hasta que un hombre le preguntó:<br />
- ¿Por qué sigues predicando, a pesar de que todos se han ido?<br />
- Cuando he empezado a predicar - contestó el predicador - tenía la esperanza de cambiarlos a ellos. Si sigo predicando es para que ellos no me cambien a mí.<br />
Una voz que clama en el desierto...<br />
<br />
Cuando dejas de luchar, lo que primero pierdes es la posibilidad de cambiar TÚ. <br />
Nunca dejes de luchar. Nunca dejes de ser transformado. Muchas veces, las circunstancias lo único que necesitan para cambiar es que cambies tú. Porque las palabras de aquél que da ejemplo tienen el respaldo de lo alto y tienen peso. <br />
Y muchas veces no hace falta pronunciar palabra, que tus actos hablan más fuerte y más claro que cualquier discurso.<br />
<br />
Persevera. <br />
No sé cuántos de vosotros habéis tenido el privilegio de picar piedra. Yo si.<br />
Con un mallo, que es un mazo. Un martillo grande, de tres kilos.<br />
Cuando llevas unas horas trabajando con eso, ese día no te hace falta ir al gimnasio.<br />
Picar piedra tiene una peculiaridad. Cuando talas un árbol, si, también conozco esa sensación, cada golpe de hacha deja una marca. Vas viendo el resultado de cada golpe. Con la piedra, no. Puedes estar un rato golpeando la roca sin ver daños aparentes. Pero llega un golpe que hace que la roca se parta por la mitad. Y ahí cobra sentido la escritura: .Jeremías 23:29<br />
¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?<br />
<br />
<br />
La piedra se va debilitando a cada golpe. Se va quebrantando, se va rompiendo por dentro. <br />
Imagina que la piedra que tienes que golpear necesita 17 golpes para partirse. Le vas dando, le vas dando, y cuando llevas 15, cansado de golpear y no ver resultados, te paras. Y en el cielo: No!! Por qué has parado!! Si solo quedaban dos golpes!!<br />
<br />
Persevera. <br />
No sabes cuántos golpes necesitas para partir esa piedra que tienes ante ti. <br />
Y si alguna vez te sientes una voz que clama en el desierto, recuerda a Elías, que pensaba que estaba solo. Y había 7000 más. (1ª R. 19)<br />
Si nos juntamos muchos clamando en el desierto, podemos hacer que nuestra voz se oiga en la ciudad.<br />
<br />
Para acabar quiero decir algo que una vez me dijo un amigo: para provocar un incendio tan solo hace falta que alguien encienda una cerilla.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Con mi palabra no basta.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1115</link>
			<pubDate>Tue, 09 Jun 2020 16:24:01 GMT</pubDate>
			<description>Voy por la calle y me para la policia. ¿Qué habré hecho esta vez? 
Me piden que me identifique y, para ello, exigen ver mi carnet de identidad. No...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Voy por la calle y me para la policia. ¿Qué habré hecho esta vez?<br />
Me piden que me identifique y, para ello, exigen ver mi carnet de identidad. No les vale solo con mi palabra. Quieren algo que corrobore que soy quien digo ser.<br />
Me molesta un poco porque yo ya sé como me llamo pero, para ellos estar seguros, necesitan pruebas.<br />
Lo mismo pasa en el aeropuerto y en el banco (a menos que tengas montón de dinero, que entonces saben tu nombre, el nombre de tu mujer, el de tus hijos, las fechas de nacimiento, y están siempre a tu disposición, con un cepillito para pasártelo por los hombros).También necesitan que pruebe mi identidad si voy a buscar un paquete a correos o quiero comprarme un Lamborghini. Si quiero alquilar una bicicleta o hacer una reserva en un hotel. En todos estos casos no basta solo con mi palabra. Necesitan ver algo que no deje lugar a dudas.<br />
<br />
En lo espiritual pasa lo mismo. Yo ya sé quién soy, y sé quién es mi Padre. Pero en un sinfín de ocasiones las &quot;circunstancias&quot; (puestas ahí a propósito, y con propósito), exigen una prueba fehaciente de que soy quien digo ser.<br />
Y es que, con mi sola palabra, *no basta*.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>De mis derechos y razones</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1114</link>
			<pubDate>Sun, 31 May 2020 20:50:52 GMT</pubDate>
			<description>Hebreos 12:1-4 
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Hebreos 12:1-4<br />
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,<br />
puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.<br />
Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.<br />
Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;<br />
<br />
<br />
Jesús es el autor de la fe. <br />
Es el autor porque Él es la causa primera y última de la fe. Es por Él que creemos y es en Él en quien creemos. Jesús es la razón de ser de la fe.<br />
En Hebreos 11 la fe se define como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, pero necesito algo que me ayude a concretar más. <br />
<br />
Y lo encuentro. Santiago dice que la fe sin obras es muerta.<br />
Entonces entiendo que la fe es movimiento. Es acción. La fe trabaja, lucha, se esfuerza. No existe tal cosa como una fe estática, inmóvil.<br />
Y Gálatas dice que la fe obra por el amor. Si la fe sin obras es muerta y la fe obra por el amor, entiendo que el amor sin obras no es más que un molesto ruido. Como de metal que resuena o címbalo que retiñe.<br />
<br />
Alguna vez he ofendido a alguien, y alguna vez he hablado sin tener razón. En estos casos es fácil: pides perdón, intentas arreglar lo que hayas roto y listos. <br />
Pero, ¿os ha pasado alguna vez que, teniendo razón, habéis tenido que callar? ¿O que, sin haber ofendido a nadie habéis tenido que pedir perdón?<br />
A mi sí. Y por eso sé lo que cuesta. Algo se despierta dentro que reclama mi derecho y pide explicaciones, y que se rebela contra la idea: Pero ¿por qué tengo que pedir perdón si no he hecho nada? ¿Por qué me tengo que callar si tengo razón?<br />
Y a veces le preguntaba a Dios: ¿Es que no has visto lo que ha pasado?<br />
<br />
Y Dios me responde y me dice: ¿Tú crees que tengo el control de todo? Cuando alguien dice: &quot;Dios tiene el control de todo&quot;, tú dices amén. SABES que tengo el control de todo lo que pasa en tu vida. SABES que todos tus cabellos están contados y que no cae uno solo sin mi permiso. SABES que Yo cuido de ti. SABES que todo a tu alrededor está diseñado para moldearte. <br />
Pero a veces necesitas ayuda. Y en mi Palabra la encuentras: &quot;Considerad a Aquél que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo&quot;...<br />
<br />
Cuando estuvo en la tierra Jesús solo hizo el bien. Fue la expresión perfecta del amor. Sin embargo, experimentó el desprecio, la calumnia, incluso el dolor físico. Y lo que creo que le dolió más en la cruz: la absoluta soledad. Incluso el Padre apartó su mirada de Él.<br />
¿Tenía derecho a quejarse? ¿Tenía derecho a preguntar el motivo de tanto dolor, si solo se había portado bien con todos?<br />
Pues no solo se calló ( Is. …como cordero fue llevado al matadero (…) y no abrió su boca...), sino que además pidió perdón por ellos. (Lc.  Padre perdónalos porque no saben lo que hacen).<br />
En esos momentos en los que tu yo se levanta para protestar, mira a Jesús, pon los ojos en Jesús, y considera su ejemplo. Él menospreció la ofensa, menospreció el oprobio (el oprobio es ofensa pública), lo tuvo en poco, porque su objetivo era mayor. Y lo tenía delante de sus ojos. Ese objetivo éramos tú y yo.<br />
<br />
Las últimas palabras de alguien suelen ser importantes. Cuando sabes que vas a morir no cuentas chistes ni te vas por las ramas. Vas al grano y lo que dices es algo que esperas que los que oyen lo guarden en su corazón, como una instrucción vital. Un testamento.<br />
Jn. 15. Jesús está a punto de morir. Son los últimos momentos que pasa con los discípulos. Y les dice lo que considera que es más importante:<br />
“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado”. <br />
Aquí no habla acerca de derechos o de razones. Habla de amor. De ese amor que es sufrido y que no busca lo suyo. De ese amor que no se irrita, que no guarda rencor y que todo lo espera y que todo lo soporta. Y continúa: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”.<br />
Jesús es el consumador de la fe.<br />
 La fe obra por el amor y el mayor acto de amor que ha visto la historia es el de Aquel justo que, sin merecerlo, cargó sobre Él todo el pecado de la humanidad, el pasado, el presente y el futuro, todo, para que tú y yo pudiéramos estar hoy aquí. Cuando dijo “consumado es”, dejó el listón de lo que es el verdadero amor allá arriba, hasta el cielo. Está alto…<br />
Y yendo más allá. Porque no se limitó a poner su vida por sus amigos: la puso por sus enemigos. Por toda aquella gente que gritaba: “crucifícale, crucifícale”, por toda aquella gente que jamás creyó el Él. Por los que le escupían, por los que le golpeaban, por los que le abandonaron. Incluso por aquellos que reclaman derechos y reclaman razones.<br />
Si el gozo puesto delante de los ojos de Jesús éramos tú y yo, y sufrió lo que sufrió, hasta la sangre, hasta la muerte, y por eso aguantó lo que aguantó, el gozo que tenemos nosotros delante de nuestros ojos, al alcance de la mano, es el de ser transformados a la imagen de Cristo para que Él pueda vivir a través de nosotros y nosotros podamos vivir la vida como Él vivió, objetivo que, si lo pensamos bien, vale cualquier sacrificio. <br />
La próxima vez que te toque callar cuando tengas razón o tengas que pedir perdón por algo que no has hecho, si se levanta algo en tu corazón en contra de eso, pon los ojos en Jesús, y considera su ejemplo.</div>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Del verdadero amor.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1111</link>
			<pubDate>Sat, 25 Apr 2020 11:08:16 GMT</pubDate>
			<description>Buenos dias. 
Es un placer saludar a la iglesia desde aquí. Espero que todos estéis bien. 
Quiero compartir una reflexión. Si algo tenemos en estos...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Buenos dias.<br />
Es un placer saludar a la iglesia desde aquí. Espero que todos estéis bien.<br />
Quiero compartir una reflexión. Si algo tenemos en estos días raros es tiempo para pensar, y pensando, he visto claramente algo que os voy a explicar.<br />
<br />
No amo a Dios. Al menos no le amo como se merece. El me creó por amor. Incluso se dejó matar por mi. Me sustenta, me cuida, me bendice, me permite ver un nuevo día y cada día me sorprende con sus maravillas. Me ha dado una familia que me ama...Y, cuando se trata de ver cómo respondo a ese amor, sinceramente, no doy la talla.<br />
Me he dado cuenta de que en mi corazón hay cosas que no son dignas de un hijo de Dios. <br />
<br />
Soy consciente de lo grave de la situación que estamos pasando. Me entero de la cantidad de gente que lo está pasando mal, de la gente que ha caído y de la gente que está pasando necesidad. Y me apena, pero ya está. <br />
Después de sentir un poco de lástima, vuelvo a la burbuja de seguridad de la que, gracias a Dios dispongo, y sigo con mi vida. No siento quebranto en mi corazón, no siento la urgencia, la desesperación que hay en el mundo; después de un momento de sentir lástima retomo mi vida como si nada de esto fuera conmigo.<br />
<br />
Si mi meta en la vida es la de parecerme cada vez más a Jesús, algo estoy haciendo mal. El se compadecía de la gente. Él sentía dolor en su corazón cuando veía necesidad. Y aún hoy lo hace. Yo no. <br />
<br />
No siento un dolor real que me haga clamar al cielo por tiempos de refrigerio. Yo vivo muy cómodo. Si mi meta es amar como Él ama, algo estoy haciendo mal.<br />
<br />
Doy gracias a Dios por este tiempo porque gracias a estar confinado me he dado cuenta de algo que quizás en la rutina diaria no hubiera visto. Y he dicho rutina a propósito. Rutina en mi casa, rutina en mi trabajo, rutina en las reuniones de la iglesia, rutina general en mi vida. Rutina, rutina, rutina. Y la peor de las rutinas: rutina en mi relación con Dios. <br />
<br />
Puedo estar con Dios mientras conduzco, alabando, meditando en algún versículo... Puedo estar con Dios mientras trabajo, consciente de su presencia mientras arreglo esto o instalo aquello... Puedo estar con Dios mientras como, o me ducho, o me afeito, o voy a comprar, y está bien. Claro que está bien.<br />
Pero no es suficiente. En todos estos casos estoy compartiendo a Dios con alguna otra cosa. No estoy con Él. Estoy con Él, pero con actividades que me distraen. Tengo que estar atento al tráfico, tengo que estar atento a los cables y tengo que estar atento también para no cortarme la cara. También en las reuniones. Sé que vamos a cantar, a oír la Palabra (cuando la oigo), y que luego voy a saludar a un par o tres de hermanos (que Dios te bendiga) y me voy a ir para casa. Hasta la semana que viene. Rutinas.<br />
<br />
Dios no quiere eso. A Dios no le gusta eso. Dios quiere que cada día sea especial, nuevo, fresco, sorprendente y luminoso. La rutina es enemiga de Dios porque me hace creer que estoy haciendo las cosas bien. Y no. Es en situaciones como esta que estamos pasando que descubro cómo está en realidad mi corazón. Dios ha derramado su amor en mi corazón pero no fluye como debiera. <br />
<br />
Y he aquí el porqué.<br />
Demasiado ruido. En mi corazón hay demasiado movimiento, demasiadas cosas que se interponen. Demasiados pensamientos, ocupaciones y deseos. Demasiado pensar, demasiado yo. <br />
Dios quiere que me calle. Que me olvide de todo, incluso de mi mismo. Que use esa paz que me ha dado para acallar mi voz. Que se haga el silencio para poderle oír a Él.<br />
<br />
Y haciéndolo, oigo que me dice que siente celos.           Celos de las cosas que se interponen entre nosotros. Cosas que dejo que hagan que nuestra relación no sea una relación de esposos, sino solo de amistad. Si, si, te quiero, pero solo como amigo. <br />
Y Él no quiere eso. Él quiere ser en mi, y que yo sea en Él. Y eso no se logra si no hay tiempo de calidad. Tiempo en el que solo estemos Él y yo. Sin cosas por en medio que me distraigan.<br />
<br />
Apartarme un rato a solas, y estar en silencio. No querer llevar yo la iniciativa. Dejar que el espíritu Santo sea el que dirija. Escuchar el silencio. Es en el silencio donde mejor se escucha su voz. Silencio alrededor y silencio en mi interior.<br />
Haciendo esto voy a ser capaz de entender realmente como es el amor de Dios. Haciendo esto voy a aprender a fluir en ese amor, voy a sentir en mi propio ser el dolor del mundo y entonces voy a ser realmente consciente de la urgencia, de la necesidad, y de que estoy en este mundo para hacer algo.<br />
<br />
El arma más poderosa para afectar al mundo y a todos los que me rodean, es el amor. Y ¿cómo voy a afectar a nadie si no dejo que ese amor fluya? Es en la intimidad con Dios que aprendo a hacerlo. Haciendo eso mi corazón estará preparado para ser útil.<br />
<br />
No importa como esté. A veces no me siento digno para estar ante aquel que es tres veces santo. Pero es un engaño. La sangre de Cristo me hace digno. <br />
<br />
Afortunadamente Dios, que sabe lo limitado que soy, me dice que puedo acercarme confiadamente al trono de la Gracia, no me echa en cara mi torpeza, donde encontraré el oportuno socorro. <br />
Tenemos libertad para acercarnos a Él. Y Él está deseando que lo hagamos.<br />
<br />
Y hasta aquí.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Miedo</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1110</link>
			<pubDate>Thu, 02 Apr 2020 03:11:21 GMT</pubDate>
			<description>Esta que estamos pasando es una situación que solo he visto en películas de zombis. Un ambiente de absoluto silencio en calles desiertas, en las que...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Esta que estamos pasando es una situación que solo he visto en películas de zombis. Un ambiente de absoluto silencio en calles desiertas, en las que casi ni el viento se mueve. Voy a Barcelona alguna vez y parece una ciudad fantasma. Solo faltan los estepicursores.<br />
<br />
La epidemia se ha adueñado del planeta en unas pocas semanas y no sabemos a ciencia cierta cuando acabará. Pero no es esto lo que me da miedo. Ahí tengo paz.<br />
<br />
Como siempre, es el pueblo, la gente de la calle, la que da ejemplo de solidaridad y entereza, dando el callo y dejando conmovedoras imágenes de verdadero compromiso y, por qué no decirlo, de amor, mientras algunos líderes mundiales dan muestras de hasta qué punto se puede llegar en cuanto a ineptitud y desprecio por la vida humana. También, claro, los hay que, pudiendo, aportan para la causa, lo cual es loable. Qué menos...<br />
Nada nuevo. Esto no me da miedo; me enorgullece y me desafía.<br />
<br />
Rogando por África, que no puede permitirse que esto le golpee, que bastante tiene con el hambre, los expolios y las guerras como para lidiar además con algo a lo que no puede enfrentarse y que llenaría de dolor el continente todavía más. Pero esto no me da miedo. Me indigna.<br />
<br />
Pensando en tanta gente necesitada habitualmente, a la que esta situación ha añadido necesidad sobre necesidad.<br />
Y gente sola, gente mayor, gente dependiente, o enferma, o sin recursos... O alguna gente más o menos cercana que ha caído, además de la mucha lejana. Pero esto no me da miedo. Me entristece.<br />
<br />
Y pienso en el día después. Cuando podamos vivir de nuevo nuestra privilegiada normalidad, y volvamos a reunirnos y a vernos las caras; cuando retomemos nuestros trabajos y nuestras costumbres como si nada hubiera pasado. Comprobar que somos los mismos, que seguimos con nuestras filias y nuestras fobias, con nuestros sí pero no; comprobar que durante este tiempo no hemos aprendido absolutamente nada. Esa posibilidad sí que me da miedo, mucho miedo.<br />
<br />
En nuestras manos, en las tuyas y en las mías, está el que esa posibilidad no se materialice.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		<item>
			<title>De la no aceptación.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1108</link>
			<pubDate>Wed, 20 Nov 2019 00:02:51 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[No todo el mundo te va a aceptar. No todo el mundo va a amarte. Es importante tener esto presente. ¡Si le pasó a Jesús!  ("...Despreciado y desechado...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>No todo el mundo te va a aceptar. No todo el mundo va a amarte. Es importante tener esto presente. ¡Si le pasó a Jesús!  (&quot;...Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos...&quot;) ¿No te va a pasar a tí?<br />
<br />
Vas a encontrarte en ocasiones gente que se va a comportar contigo de manera hostil.<br />
<br />
Y no que sean personas malvadas, necesariamente. Solo que, por causas que a lo mejor ni ellos saben, no les caes bien. Sólo eso. <br />
<br />
Puede que sientas la necesidad de iniciar un acercamiento para romper un poco el hielo, y puede que lo único que recibas sean desaires. <br />
En esos casos, has de cuidar mucho tu respuesta. No puedes caer en lo fácil, en lo humano: desarrollar rechazo hacia esas personas, empezar a sentir tú también lo mismo que ellos sienten hacia tí, como mecanismo de defensa. No. Eso no.<br />
<br />
La aceptación y el amor que te importan son los que vienen del Padre y éstos a través de Jesucristo. <br />
Si todos tus intentos de acercamiento han sido infructuosos, no te hagas mala sangre. Deja de intentarlo y prueba otra cosa. Deshazte de cualquier sentimiento negativo y emplea tus energías en gente a la que si puedas llegar. <br />
<br />
Te deshaces de tus sentimientos de revancha orando y bendiciendo a esas personas. &quot;...haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen...&quot;<br />
<br />
Y que la paz gobierne tu corazón.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>De los rudimentos.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1098</link>
			<pubDate>Fri, 30 Aug 2019 08:11:45 GMT</pubDate>
			<description>La autoridad que emana del nombre de Jesús. 
 
Suponiendo que hoy mismo cesara de predicarse la Palabra, a causa de algún acontecimiento que no...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>La autoridad que emana del nombre de Jesús.<br />
<br />
Suponiendo que hoy mismo cesara de predicarse la Palabra, a causa de algún acontecimiento que no acierto a imaginar, a mí me daría lo mismo. <br />
<br />
Con todas las predicaciones que he oído, con los libros que he leído, con la Palabra que me ha llegado ya mediante un hermano, ya mediante el Espíritu Santo, aunque sea lo mismo, con todo lo que ha ido grabándose en mi corazón, ya tengo bastante para vivir una vida totalmente plena en Dios. Y ser útil.<br />
<br />
Escuché la predicación del domingo (gracias, Miguel) y me pareció una predicación muy básica.<br />
<br />
Básica, en la acepción de &quot;establecer una base&quot;, porque el nombre de Jesús es el todo. Por medio de Él fueron hechas todas las cosas y por medio de Él todas las cosas subsisten. Todo proviene de Él (TODO es una palabra bastante clara), y todo se sujeta a su nombre. <br />
<br />
Hace tiempo que oigo al Señor hablar de cosas que debería tener bastante sabidas. A veces siento como si volviera al instituto y el profesor me hiciera repasar la tabla de multiplicar. La del 1, concretamente. Y hace ya bastante tiempo.<br />
<br />
Dios puede utilizar a cualquiera y ha dicho a través de Lidia algo interesante:<br />
Para que haya autoridad es necesario que haya antes santidad, sujeccion y obediencia.<br />
Cuando Dios tiene que recordarme estas cosas tan básicas, en la acepción de &quot;sencillas&quot;, igual es que lo que creo que sé en realidad no lo sé. Igual todo lo que tengo en mi corazón no son más que un montón de datos, y ni siquiera están en mi corazón, sino en mi cabeza. Igual solo tengo una comprensión intelectual de lo que es la vida espiritual y de lo que yo pinto aquí. Igual estoy en pañales y ni me doy cuenta.<br />
Igual es que todavía no he entendido que la Palabra no son palabras. Son hechos.<br />
<br />
Os dejo. Tengo mucho en que pensar.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>De la lealtad.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=1097</link>
			<pubDate>Tue, 25 Jun 2019 21:04:45 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[Lealtad: 
"Fidelidad a los propios conceptos morales, a un compromiso adquirido o hacia alguien". 
 
Bueno, pues todo nos confronta.  
¿Hacia...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Lealtad:<br />
&quot;Fidelidad a los propios conceptos morales, a un compromiso adquirido o hacia alguien&quot;.<br />
<br />
Bueno, pues todo nos confronta. <br />
¿Hacia alguien? Si. Hacia Dios.<br />
¿Compromiso adquirido? Si. Estamos comprometidos. Comprometidos con Su causa. Más aún: comprometidos con Él. <br />
¿Conceptos morales? Claro. Los altos conceptos morales que, en nuestro espíritu, SABEMOS que son los correctos. Nadie puede decir - ah, es que yo no sabía... Todos sabemos. No hay excusa posible.<br />
<br />
Vivir según Él nos enseñó.<br />
<br />
Soy un marinero. Mi misión en este barco es obedecer al capitán y a los suboficiales, que para eso los han puesto ahí. <br />
No me corresponde a mí juzgar si la derrota que seguimos es la correcta o no. Mi obligación es seguir las órdenes. <br />
Y limpiar la borda.<br />
<br />
La lealtad es no dejar que mi yo se interponga entre lo que puedo sentir ante las cosas que puedo llegar a ver y las cosas que sé que tengo que hacer. <br />
Y además, al hacerlas, hacerlas de corazón, que el Capitán General tiene la cualidad de leerlos, los corazones. Y en realidad es lo más importante para Él. Es aquello a lo que otorga un mayor valor. Es por lo que, en su momento, me va a preguntar. ¿Qué has hecho con tu corazón?<br />
<br />
La lealtad nada tiene que ver, nada, con las simpatías o afectos personales. Nada tiene que ver con los gustos, las filias ni las fobias. Es sólo una inquebrantable, consciente y sincera obediencia, cuyo verdadero peso se mide en el cumplimiento de órdenes que no nos son gratas y cuya verdadera luz alumbra en esas situaciones en las que debemos tomar partido... Porque para cumplir órdenes gratas no necesitamos echar mano de la lealtad. Y tampoco la necesitamos cuando el viento sopla de popa. A favor, digo.<br />
<br />
La lealtad siempre va a inclinar la balanza hacia el lado correcto. Le pese a quien le pese, empezando por mí mismo.<br />
<br />
Por cierto, no te alarmes: &quot;derrota&quot;, en términos náuticos, significa &quot;rumbo, dirección&quot;.<br />
<br />
Y ya.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>De la renuncia.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=939</link>
			<pubDate>Thu, 31 Jan 2019 13:12:52 GMT</pubDate>
			<description>Cada cual tiene sus circunstancias. Yo tengo las mías. 
No voy a explicitaros cuáles son, pero si deciros que, en ocasiones, esas circunstancias...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Cada cual tiene sus circunstancias. Yo tengo las mías.<br />
No voy a explicitaros cuáles son, pero si deciros que, en ocasiones, esas circunstancias limitan bastante mi campo de acción.<br />
Ha habido días en los que he sentido una profunda tristeza al comprobar que jamás voy a poder hacer ciertas cosas, cosas que tampoco voy a deciros, pero por las cuales siento añoranza y hasta melancolía.<br />
¿A qué viene este preámbulo?<br />
<br />
Conducía, hoy mismo, para ir a trabajar. En la calle Aragón he visto, en el breve tiempo que ha tardado en cambiar el semáforo, esta escena:<br />
Un chaval, de unos 15 o 16 años, tetrapléjico, sentado en su silla. A su lado, la que parecía ser su madre. Imagino que esperaban el furgón adaptado que suele recoger a esta gente para llevarlos a donde sea que los lleven. <br />
La mujer no ha parado de prodigarle caricias, besos, atenciones, a pesar de que el chaval no parecía responder.<br />
<br />
Me he parado a pensar en esa mujer.<br />
Durante el trayecto que me quedaba para llegar al trabajo, he estado meditando acerca de cómo será la vida de alguien así. De las renuncias que tuvo que hacer cuando decidió cuidar a su hijo hasta las últimas consecuencias.<br />
He sentido un inmenso respeto hacia esa mujer. No se me ocurre una imagen que muestre con más precisión lo que significa amar a alguien más que a uno mismo. Fotografía perfecta de la dignidad.<br />
Con ejemplos como éste, mis renuncias parecen un chiste.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>De la experiencia.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=922</link>
			<pubDate>Tue, 15 Jan 2019 23:16:21 GMT</pubDate>
			<description>Ligero dolor muscular unido a cierta incomodidad ósea; pérdida de agudeza visual; disminución de la capacidad cardiovascular; en ocasiones (que yo lo...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Ligero dolor muscular unido a cierta incomodidad ósea; pérdida de agudeza visual; disminución de la capacidad cardiovascular; en ocasiones (que yo lo he visto) incluso pérdida capilar; la memoria se va volviendo gelatinosa mientras que el oído se endurece... Estas cosas se adquieren conforme vas cumpliendo años. Bueno, yo no. Le pasa a los demás. <br />
<br />
Hay otra cosa que también adquieres conforme pasa el tiempo, mucho más grata que las mencionadas: la experiencia. <br />
<br />
Y es gracias a la experiencia que puedes entender cosas que, mientras careces de ella, te son veladas. Y es gracias a esas cosas que entiendes, que puedes vivir mejor.<br />
<br />
Romanos 2:1<br />
&quot;En lo que juzgas te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas haces lo mismo&quot;.<br />
<br />
<br />
Cuando uno es joven, como yo, comete errores, meteduras de pata, desaciertos, faltas, deslices, yerros y equivocaciones, que no son sino producto de la falta de experiencia. No hay mala intención en ello, a priori. Solo que no puedo darme cuenta de que lo que hago o digo está mal, porque desde mi posición no puedo verlo.<br />
<br />
Pero el tiempo pasa. Y es cíclico. <br />
Quiere decir que las cosas pasan, y pasan y vuelven a pasar. (Eclesiastés 3:15).<br />
<br />
Hay ocasiones en las que detecto ciertas actitudes, gestos, palabras o cualquier otra cosa que, desde mi actual perspectiva, no deberían darse entre hermanos. Claro, hablo de la iglesia, que en el mundo es normal que ocurran. <br />
Hay algo que me ayuda a entender, que me ayuda a, digamos, disculpar, a aquél que, hipotéticamente (o no tanto), tenga tales actitudes. Sobretodo si van dirigidas hacia mi persona: La Palabra. Siempre la Palabra.<br />
<br />
&quot;... Tú haces lo mismo...&quot;<br />
<br />
No que yo lo haga, que intento estar alerta para no tropezar en una piedra ya conocida, pero sí que LO HICE. He sido egoísta. He sido inconsciente. También orgulloso e insensato. Voluble y arrogante. Un sinnúmero de simpáticas cualidades...<br />
...Y se me perdonó.<br />
<br />
No es extraño que, en algún momento, me hagan algo, o me digan algo muy similar a lo que yo mismo hice o dije en su momento a alguien. <br />
Lo extraño sería que, con la experiencia y a la luz de la Palabra, yo no entendiera lo que está pasando y me lo tomara a mal, y pidiera explicaciones, y guardara rencor. Eso sí que sería extraño.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Enfadarse con Dios</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=881</link>
			<pubDate>Tue, 27 Nov 2018 12:22:36 GMT</pubDate>
			<description>El otro día tuve un problema con alguien del trabajo. Me molestó tanto, pero tanto, que hace tres días que no hablo ni con mi mujer ni con mis hijas....</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>El otro día tuve un problema con alguien del trabajo. Me molestó tanto, pero tanto, que hace tres días que no hablo ni con mi mujer ni con mis hijas. Cuando me preguntan que qué me pasa, hago caso omiso, no me doy por enterado y sigo a mis cosas. Vivimos en la misma casa pero hago como si no existieran. Trato de evitar cualquier tipo de contacto. Es que lo que me hicieron en el trabajo me dolió mucho.<br />
<br />
¿Ridículo? Teniendo en cuenta que ni mi mujer, ni mis hijas tienen nada que ver con el asunto y que, además, el hecho de explicarle mis problemas a alguien que me quiere es el primer paso para superarlos, hace que mi actitud en este ejemplo imaginario sea sumamente ridícula, sí. Absurda, incluso.<br />
<br />
Pero no más ridícula que la actitud que lleva a separarse de Dios cuando nos hieren. A no querer saber nada. No orar, no leer, no congregarse. Encerrarse en uno mismo para lamerse las heridas. Esto, que tantas y tantas veces pasa, es todavía más ridículo si cabe. Todavía más absurdo.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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		</item>
		<item>
			<title>Dios tiene el control</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=872</link>
			<pubDate>Tue, 21 Aug 2018 18:04:54 GMT</pubDate>
			<description>¿No os ha ocurrido alguna vez que, en medio de una conversación, os viene una lucidez acerca de lo que le pasa a vuestro interlocutor? 
 
Hace poco...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>¿No os ha ocurrido alguna vez que, en medio de una conversación, os viene una lucidez acerca de lo que le pasa a vuestro interlocutor?<br />
<br />
Hace poco me ha pasado. Pero me ha podido la prudencia. A nadie le gusta que le desnuden sin permiso. Eso es violación.<br />
<br />
No obstante, después, en mi cabeza, he tenido con esa persona esta charla:<br />
<br />
- Dios tiene el control de todo.<br />
- Ya lo sé.<br />
- No. No lo sabes.<br />
Imagina que estás en la gran final de un concurso de esos de la tele. Tan solo has de responder a una última pregunta para llevarte el premio. Cuando te la formulan, apenas puedes contener tu alborozo porque sabes la respuesta. <br />
¿Darás una respuesta diferente o, más bien, responderás correctamente?<br />
Claro, responderás correctamente porque de lo contrario te estarías boicoteando a ti mismo.<br />
Entonces, ¿cómo es posible que me digas que sabes que Dios tiene el control de todo y respondas ante las circunstancias como si no fuera así, como si tuvieras que preocuparte tú?<br />
Eso quiere decir que no lo sabes. Lo has oído mil veces y sabes, esto si, que queda bien decirlo, y decir ameeeen cuando alguien lo dice. Y aleluya.<br />
<br />
 Pero en el fondo de tu corazón, que es donde las cosas reflejan su verdadero valor, no lo sabes. Si lo supieras, si verdaderamente lo supieras, no te boicotearías a ti mismo dejando que el temor, el desánimo o cosas semejantes dictaran tus movimientos dando una respuesta errónea a la situación. Has de aprender que Dios tiene el control de todo.<br />
<br />
<br />
Al acabar la conversación me he quedado perplejo: no sabría decir cuál de los dos personajes soy yo.</div>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>Quim</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">https://foroekklesia.com/blog.php?b=872</guid>
		</item>
		<item>
			<title>Del agradecimiento.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=855</link>
			<pubDate>Wed, 13 Dec 2017 02:08:03 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[Colosenses 3:15 "Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos..." 
 
Voy...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Colosenses 3:15 &quot;Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos...&quot;<br />
<br />
Voy a hablaros, como siempre que tengo el honor de hablar a la iglesia desde aquí, de algo que aprendí hace tiempo y que forma parte de mi vida. <br />
Cuando hablo desde aquí necesito hacerlo acerca de cosas que vivo. No quiero ser un charlatán.<br />
<br />
Hace un par de semanas, más o menos, estuve hablando un rato con un amigo. Este amigo es un hombre con ciertas responsabilidades, responsabilidades que, a veces, le pesan. Bueno, como es normal. Las responsabilidades pesan.<br />
(Aunque, ahora que lo pienso, las irresponsabilidades pueden pesar todavía más...).<br />
<br />
La charla se centró, básicamente, en lo que sentimos cuando percibimos ingratitud, y en cómo lidiar con esos sentimientos. <br />
¿No os ha pasado nunca que hacéis un favor con todo vuestro corazón y con la mejor de las intenciones y resulta que mi siquiera os lo agradecen?<br />
<br />
Eso supone para mí un problema porque ¿cómo enfoco, como hijo de Dios, lo que se me despierta dentro en casos como ese?<br />
¿Qué hago? ¿Tacho de mi lista al ingrato? ¿Me vuelvo un tipo desconfiado y no hago favores a nadie más, por miedo a ser dañado? ¿Saco mi orgullo a pasear?<br />
¡Que va! Leo.<br />
<br />
Col. 3:23-24<br />
&quot;Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís&quot;.<br />
<br />
Cuando haces algo a favor de alguien, en realidad no le estás haciendo un favor. En realidad el favor te lo estás haciendo a tí mismo, porque estás actuando en nombre de Dios, haciendo lo que Él haría. Eres un instrumento. Y eso solo puede traerte cosas buenas.<br />
<br />
<br />
Mateo 25:34-40<br />
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.<br />
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis. <br />
Estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.<br />
Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?<br />
¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?<br />
¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?<br />
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.<br />
<br />
Está bien recibir agradecimiento, pero no es condición indispensable para que yo actúe como debo.<br />
<br />
Marcos 9:41 &quot;Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa&quot;.<br />
<br />
<br />
Teniendo estas cosas en mente, ¿necesito que alguien me agradezca algo? ¿Añadirá algo el agradecimiento de un hombre a lo que me llega de parte del cielo cuando actúo como a Él le agrada? ¿No? Pues eso. Problema resuelto.<br />
<br />
<br />
Ahora bien, volvamos al principio:<br />
<br />
Colosenses 3:15 &quot;Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos&quot;.<br />
<br />
Nosotros no tenemos que buscar el agradecimiento de los hombres, pero sí que debemos saber agradecer. <br />
A todo aquél que haga algo por nosotros y, primeramente, saber agradecer a Dios, que es el que lo dió TODO por nosotros. <br />
<br />
Hemos sido llamados a tener paz entre nosotros. Hemos sido llamados a degustar esa paz y a vivir en paz juntos, como uno solo. Es responsabilidad nuestra saber valorar ese don y saberlo agradecer. Un buen modo es adorando. Levantemos nuestras manos, nuestras voces, nuestros corazones, en señal de agradecimiento. Porque Papá se lo merece.</div>

]]></content:encoded>
			<dc:creator>Quim</dc:creator>
			<guid isPermaLink="true">https://foroekklesia.com/blog.php?b=855</guid>
		</item>
		<item>
			<title>Una de romanos</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=854</link>
			<pubDate>Tue, 14 Nov 2017 15:49:07 GMT</pubDate>
			<description><![CDATA[*"Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas"....]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><b><font color="Black">&quot;Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas&quot;</font>. </b><br />
<br />
Puede que el título te haya confundido y hayas pensado que esto va a parecerse a un Péplum, pero no. <br />
El caso es que he estado leyendo, me he tropezado con este texto... y ya no he podido seguir leyendo con tranquilidad. <br />
¿O sea que toda autoridad ha sido establecida por Dios? ¿Siempre ha sido así?<br />
¿En todas partes y en todas las épocas? <br />
A bote pronto se me ocurren algunos nombres que me descolocan: Hitler, Stalin, Videla, Mussolini, Pinochet, Pol Pot, Leopoldo II, Calígula, Milosevic, Franco...<br />
Pero no hace falta mirar hacia atrás para que este versículo me incomode. Basta con mirar la actualidad, a nuestro propio gobierno, con sus chanchullos, estafas, robos y, todavía peor, impunidad e inoperancia ante el sufrimiento de millones de personas (ciudadanos, dicen ellos) para llegar a cuestionarme eso de que &quot;...y las que hay, por Dios han sido establecidas&quot;. <br />
Ya ni te cuento si me pongo a pensar en las multinacionales que fomentan la ¡esclavitud! de trabajadores, en las grandes fortunas cuyo único objetivo es el de seguir amasando riqueza a toda costa y pisando a quien haga falta, en la sobreexplotación de los recursos naturales para beneficio de unos pocos... y en que no hay quien ponga coto a tales infamias.   <br />
Y no me pasa sólo con la política. En la iglesia también me he tropezado con gente que, todo y estar por encima de mi, ya sea por su cargo, ya sea por su ministerio o qué sé yo, no ha sido un ejemplo de cómo deben hacerse las cosas, precisamente.<br />
Tiene que haber una explicación. ¿Autoridades puestas por Dios? Deben serlo, pues lo dice su palabra, pero no me cuadra. <br />
Y como no me cuadra, pregunto. <br />
- Señor, no dudo que siempre hablas la verdad y que cuando dices algo, así es. Pero no entiendo cómo es posible que cierta gente tenga autoridad y que, encima, tenga que someterme a ella. <br />
- Harás bien haciéndolo - me dice-.<br />
- Pero es que...<br />
- No hay peros. No hay ésques. Yo los pongo, tú te sometes. ¿Fácil, verdad?<br />
- Tiene que haber algo más...<br />
- Sí, claro que lo hay. Hay bendición si obedeces y maldición si no lo haces. Quien se opone a la autoridad, a mí se opone. Sabes que no me gusta tener que dar explicaciones a cambio de tu obediencia. Quiero que confíes en mí.  Sabes (¡ya lo sabes!) que las explicaciones, si es que decido dártelas, vienen después -quizás mucho después, quizás nunca- de que te hayas puesto en marcha. Las cosas ocurren porque yo lo permito, cuando yo lo permito, con quien yo permito y como yo las permito. Puede que a tí no, pero a mí sí que me encaja. Todo está controlado. Confía. <br />
Por cierto, ¿Te acuerdas de Cobo? <br />
 - ¿Que si me acuerdo de Cobo? ¡Cómo olvidarlo!<br />
<br />
Abro paréntesis: (Hice el servicio militar en un cuerpo de elite. No, no te voy a contar batallitas, ni te lo digo para que pienses que soy Rambo; solo es para contarte quien era, el tal Cobo. El caso es que durante un año, cinco días a la semana, nos levantábamos bien prontito, pero que bien prontito, para correr montaña arriba, montaña abajo, antes de empezar nuestras tareas. A veces decidían que era buena idea hacerlo con las mochilas y el armamento a cuestas. Como estoy escribiendo para la iglesia, no voy a reproducir los comentarios y deseos que tal iniciativa despertaba en nosotros, los que teníamos que sudar la gota gorda para obedecer las órdenes de un sádico. ¿Su nombre? Cobo, efectivamente. <br />
Solo era un teniente, pero en ese cuerpo un teniente era como un mini dios. Sus palabras se obedecían. No se cuestionaba (al menos públicamente) ni una coma. Tuve la oportunidad de ver qué pasaba cuando algún mentecato se atrevía a desviarse de lo ordenado. Te aseguro que la visión de las consecuencias garantizaba mi obediencia ciega de por vida).<br />
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- Vaya, tú si que sabes el botoncito que hay que tocar para hacerme entender...<br />
- Es que te conozco. Te he creado yo, ¿recuerdas?<br />
- Ahora me doy cuenta de lo que quieres decir. El tal Cobo, aún y no siendo una mala persona, que no lo era, tomaba decisiones que nos molestaban un tanto, por lo que podía haber quien pensara mal de él y de gran parte de su familia. Nos sobraban los motivos para no tenerlo en gran estima. Pero era la autoridad. Sin cuestionar. Ya comprendo...<br />
- Eso es lo que quiero. No me importa si la autoridad se la doy a alguien que te cae mal. No me importa si es bueno, o malo. No me importa si estás de acuerdo o no. No me importa si crees que se equivoca o que acierta. No me importa si crees que te hace sufrir. Lo que me importa, lo único que me importa, realmente, es que obedezcas mis palabras. Que respetes a quien tienes que respetar y honres al que tienes que honrar. Si por su actitud o por cualquier otro motivo tengo que tratar con él, no es asunto tuyo. ¿Tú sabes acaso si su actuar se debe a instrucciones mías? Tanto si es así como si no, tú obedece y me ahorraré el tener que tratar contigo.   <br />
- Está bien, tienes razón, como siempre. Sólo quiero tratar contigo a buenas. A malas me das miedo. <br />
- Por nada del mundo te quiero dar miedo. Por nada del mundo quiero tratar contigo a malas. ¿Cómo va a ser, si te amo con todo mi corazón? ¿Cómo va a ser, si no escatimé ni a mi propio hijo? ¿Cómo va a ser, si mi voluntad, mi deseo, es prosperarte en todas las cosas? Si pido obediencia es porque sé lo que tengo preparado para tí, y la obediencia es la clave para podértelo dar. Nada me gusta más que bendecirte; lo estoy deseando, pero el cumplimiento de mis planes en tu vida depende en gran medida de tu obediencia. Así está dispuesto y sólo así puede hacerse. Y te adelanto que mis planes van a gustarte. Te recuerdo que te conozco mejor de lo que tú te conoces a tí mismo y, por lo tanto, sé lo que necesitas para sentirte pleno, para ser totalmente feliz. <br />
- Entendido. Mantenerme respetuoso y solícito con las autoridades. Oye, pero ¿y en los casos de gente que, aún y siendo autoridad, se comportan como criminales? Sólo los que he citado al principio mataron a millones y millones... <br />
- Es necesario que cosas así ocurran. Sólo puedo decirte esto: Hay cosas y tiempos que deben cumplirse. <br />
Pero creo que estás de suerte, porque no has tenido que tratar con ninguno de ellos, ¿no?<br />
- Ciertamente. Te agradezco haber nacido donde y cuando lo he hecho. En cuanto a su existencia, para mi seguirá siendo un misterio. Tú sabrás.  <br />
- Yo sé. O sea que, por lo demás, obedece, no te opongas a la autoridad, honra al que debes honrar. De éste modo me estarás honrando a mí.  <br />
- ¿Y a quien debo honrar? <br />
- Eres muy gracioso. Ya lo sabes: a todos. Como si todos fueran superiores a tí. Y, especialmente, a todo el que trabaja para mi obra. Yo los he puesto. Soy yo el que va en busca de los obreros para mi mies. Los llamo y vienen.<br />
Te dejo, que tengo cosas que hacer, pero hasta que volvamos a hablar piensa en esto: cuando os hacían correr montaña arriba, montaña abajo, cuando pensabais que os estaban fastidiando, haciéndoos sudar la gota gorda, y creíais que lo hacían para, simplemente, manteneros ocupados, lo que realmente estaban haciendo era asegurarse de que estuvierais en condiciones físicas óptimas. ¿No se trataba de un ejército? Querían estar seguros de poder sacar el máximo partido de todos vosotros, llegado el caso.<br />
Aplícalo a lo espiritual, cuando te asalten dudas acerca de la idoneidad, para un puesto, de Fulanito o de Menganito, o cuando no te cuadre algo proveniente de alguno de mis siervos, a ver si le encuentras sentido. <br />
Ya me dirás.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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			<title>Como un niño.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=848</link>
			<pubDate>Sun, 09 Jul 2017 17:13:45 GMT</pubDate>
			<description>¿Que quieres que te diga? 
Ya, ya sé que tengo una edad y que se espera de mí que me comporte como un adulto pero... ¿sabes?, en el fondo, en lo más...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>¿Que quieres que te diga?<br />
Ya, ya sé que tengo una edad y que se espera de mí que me comporte como un adulto pero... ¿sabes?, en el fondo, en lo más recóndito de mi corazón, allí donde nadie en este mundo puede llegar, soy un niño.<br />
Y hay ocasiones en las que ese niño se pone a llorar, porque no comprende muchas de las cosas que se dan por sabidas, muchas de las cosas que se dan por normales. Cosas de los mayores, que no siempre están bien.<br />
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Entonces ocurre...<br />
Empieza por una sensación cálida, de absoluta paz. Inmediatamente aparece Él y en ese momento todo deja de importar. El lloro se convierte en alegría y siguen habiendo lágrimas, pero de puro gozo.<br />
Él sonríe a su vez y abraza a ese niño, juega con su pelo, le susurra dulces palabras al oído...<br />
Aunque, a veces, se miran a los ojos durante largo rato y dejan que sea el silencio el que transmita aquello para lo cual no existen palabras.<br />
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Una vez se sintió tan dichoso de poder compartir tan intensamente que su proverbial generosidad se inflamó y me dijo: - ¿Que quieres pedirme que yo te dé? Lo que me pidas será tuyo.<br />
¡El todopoderoso diciéndome que me dará aquello que yo le pida! ¡Sea lo que sea! Necesitaba tiempo para meditar acerca de lo que sería más adecuado para mí. Debía pensarlo muy bien, ya que solo podía pedir una cosa. Es el dueño del oro y de la plata. Toda la Tierra es suya. Además, no tiene enemigos. Según lo que pidiese podría tener el mundo a mis pies, no preocuparme de nada nunca más. Si, tenía que afinar.<br />
<br />
Mientras me encontraba así, dudando entre si pedir ésto o aquello el niño, adelantándose, pidió el don: -Padre -dijo- pido que, sea donde sea que la vida me lleve, pueda ir siempre de tu mano.<br />
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Entonces me di cuenta de que mi yo adulto había tomado el control, cegado por el brillo del amplio abanico de posibilidades que la propuesta ofrecía y que el niño, pensando como tal, había pedido lo más valioso.<br />
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¿Comprendes ahora por qué, a veces, me gusta comportarme como un niño?</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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			<title>Del hijo pródigo.</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=845</link>
			<pubDate>Thu, 13 Apr 2017 12:50:54 GMT</pubDate>
			<description>Muchas veces me pongo a considerar el cambio substancial que he experimentado desde aquel día en el que decidí seguir, de verdad, a Jesús. 
Tardé...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Muchas veces me pongo a considerar el cambio substancial que he experimentado desde aquel día en el que decidí seguir, de verdad, a Jesús.<br />
Tardé mucho. Infinidad de cosas que ahora no haría; infinidad de cosas que haría de otra manera...<br />
Transito mucho, a diario, por Barcelona, y es raro el día en el que no pase por alguna calle, plaza o barrio que no evoque en mí el recuerdo de alguna travesura. <br />
Cuando eso ocurre, cada vez que ocurre, siento una oleada de agradecimiento porque veo esos lugares como la cantera de la que fui excavado, como la roca de la que fui tallado.<br />
Y me pongo a pensar en el hijo pródigo. Yo, como él, malgasté&#8203; dones, tiempo, (¡vida!) en lugares y situaciones que no servían para nada. Y a mí, como a él, el Padre me recibió con los brazos abiertos y sin sombra de reproche cuando las sombras parecían devorarme. Tremenda lección de amor.<br />
<br />
He vuelto a visitar esa casa, veinte años después. El hijo menor se ha convertido en un hombre, con mayúsculas. <br />
Es solícito con el padre, paciente, atento y amable con el servicio; sabe condescender con el que se equivoca y en su mirada y en su gesto se adivina el agradecimiento. Agradecimiento por todo lo que su padre pone a su disposición. Ha aprendido a valorar en su justa medida aquello que es valioso.<br />
 Y es que sabe muy bien el frío que puede llegar a hacer afuera...<br />
Sin embargo, el hijo mayor sigue siendo el mismo.<br />
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¡Que extraño es el hombre! Muchas veces, para valorar algo en su justa medida, primero tiene que experimentar su ausencia.</div>

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			<dc:creator>Quim</dc:creator>
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			<title>Un día ¿gris?</title>
			<link>https://foroekklesia.com/blog.php?b=842</link>
			<pubDate>Tue, 14 Mar 2017 12:34:44 GMT</pubDate>
			<description>Hoy el día ha empezado un poco gris. Es que ayer me dedicaron un desprecio y eso no me gusta. Bueno, eso no le gusta a nadie.  
¿Por qué he tenido...</description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>Hoy el día ha empezado un poco gris. Es que ayer me dedicaron un desprecio y eso no me gusta. Bueno, eso no le gusta a nadie. <br />
¿Por qué he tenido que darme cuenta?<br />
Y pregunto, mirando al cielo: ¿Qué, con eso?<br />
Explico como me siento, abro mi corazón (corazón ya abierto, por otra parte, que Él lo lee sin necesidad de que yo lo abra), y me quedo callado, esperando respuesta.<br />
No tengo que esperar demasiado. La respuesta se encuentra en mi propio corazón. Y es que la pregunta no la hace mi corazón, ahí todo es paz y luz. La pregunta la hace mi cabeza.<br />
- Si, lo he visto - me dice esa voz-.<br />
- He visto el desprecio y sé como te sientes. Pero la verdadera pregunta no es qué voy a hacer Yo. La verdadera pregunta es: ¿Que vas a hacer tú?<br />
Llegados a este punto, mi cabeza hace rato que se ha ido. No le gustan estas conversaciones.</div>

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